¡Los Dodgers obtienen su 1er título en 32 años con sabor a México!

Por: Héctor “Chapis” Sánchez

Al inicio de este año, antes de enfrentarnos a la terrible pandemia causada por el nuevo Coronavirus, Mookie Betts llegó a los Dodgers con la clara encomienda de hacer la diferencia en la Serie Mundial, y al final podemos decir que lo logró. Con su carrera al plato en el sexto inning, luego del rodado de Corey Seager,  hizo valer su contratación dándole la ventaja a los californianos, además de que amplió dicha ventaja con su cuadrangular en la apertura del noveno rollo. Fue el fin de una frustrante sequía de títulos para Los Ángeles, y probablemente sea solo el comienzo del romance entre Betts y los Dodgers.

Mookie Betts empata el juego a 1 carrera.

Para que Los Dodgers se coronaran de nuevo, tuvieron que pasar 5,014 juegos de temporada regular y 114 de postemporada desde que el derecho Orel Hershiser ponchó a Tony Phillips de los Atléticos de Oakland para conseguir el último out de la Serie Mundial de 1988, el mismo año en que nació el texano Clayton Kershaw, quien ganó tres veces el premio Cy Young de la Liga Nacional y quien se llevó la victoria en el primero y quinto juego de este Clásico de Otoño.

Kershaw ya calentaba en el bullpen cuando el orgullo de Culiacán y de todo México, Julio Urías ponchó al dominicano Willy Adames para ponerle punto final a la serie. Clayton corrió junto a sus compañeros para celebrar “tímidamente”en el diamante, donde no vimos las montañas de jugadores y los baños de champaña tradicionales, en cambio muchos peloteros y entrenadores usaban cubrebocas al final de una campaña realizada en medio de la pandemia causada por el SARS-COV-2.

Los Ángeles se había quedado muy cerca del título dos veces en los últimos tres años. Dave Roberts al respecto había declarado que éste sería su año, y lo cumplió, pese al descontento de muchos aficionados por su manera de manejar al equipo con excesiva ayuda de la tecnología (sabermetría) para el gusto de muchos.

Esta nueva manera de dirigir fue la que influyó en la decisión de Kevin Cash de retirar al estelar zurdo Blake Snell, a pesar de su dominante actuación de cinco innings y un tercio, en el que solo permitió par de imparables.

Por su parte, el cubano-mexicano Randy Arozarena extendió su récord de postemporada con su 10mo bambinazo en la primera entrada ante el derecho Tony Gonsolin, el primero de siete lanzadores de los Dodgers. Los Rays no volvieron a colocar a otro corredor más allá de la segunda base mientras que el bullpen de Los Ángeles se vio imponente al no permitir más daño, destacando la actuación del nayarita Víctor González que trabajó por espacio de una entrada y un tercio y que al final se adjudicaría la victoria. Y por supuesto el salvamento que conseguiría el culichi Julio Urías con sus dos entradas y un tercio de trabajo inmaculado.

Los mexicanos Julio Urías y Víctor González se funden en un abrazo al terminar la Serie Mundial

 

Sin duda la participación de nuestros compatriotas le dio otro sabor a este éxito de los angelinos y sin desde luego que el recuerdo quedará grabado para siempre en nuestra memoria.